Contactar con Liruch.
A veces la vida te cambia los planes sin avisar. Hace poco tomé la decisión de mudarme lejos de mi tierra por motivos personales y, aunque estoy ilusionada con esta nueva etapa, también he descubierto lo que es llegar a un sitio donde casi todo el mundo ya tiene su rutina hecha. Entre el trabajo, los horarios y el cansancio, hay días en los que echo muchísimo de menos sentir esa complicidad sencilla de una conversación que te saca una sonrisa y te hace sentir acompañada.
Por eso estoy aquí: me apetece conectar por teléfono con hombres de cualquier lugar, sin presiones y con la mente abierta. Me gusta la idea de hablar, conocernos un poco, reírnos de tonterías, contarnos el día y, si surge y ambos lo deseamos, dejar que la charla se vuelva más atrevida. Me excita la imaginación, el juego de palabras, las insinuaciones bien llevadas y la sensación de estar en sintonía con la otra persona. No busco una llamada mecánica ni un monólogo: me interesa la complicidad, el ir construyendo el ambiente entre los dos.
En mi día a día soy bastante curiosa y me encanta aprender cosas nuevas. Me gusta escuchar a la gente cuando habla de lo que le apasiona, porque ahí se nota quién es de verdad. También soy de esas personas que disfrutan con planes típicos de mi edad: una serie que te engancha, salir a tomar algo para desconectar, una escapada improvisada cuando se puede, música de fondo mientras hago cosas en casa, y esos ratitos en los que simplemente apetece hablar con alguien sin mirar el reloj. Me considero cariñosa, directa cuando hace falta y bastante traviesa cuando hay confianza. Si conectamos, me sale un lado juguetón que no siempre enseño en la vida diaria.
He tenido alguna experiencia previa hablando con chicos por teléfono, y aprendí rápido lo que sí y lo que no. Por ejemplo, con uno de los primeros que hablé hubo química desde el minuto uno: empezamos comentando cosas normales, terminamos riéndonos y, sin darnos cuenta, la conversación fue subiendo de tono de una forma natural. Me gustó que supo leer el ritmo, que preguntaba, que no iba con prisa y que me hacía sentir cómoda. Ese tipo de llamadas se quedan en la cabeza por la mezcla de morbo y complicidad.
Pero también me pasó lo contrario: algún chico entró demasiado fuerte, sin saludar casi, exigiendo cosas o hablando como si yo fuera un botón que se enciende y se apaga. Eso me corta por completo. Me gusta que haya educación, respeto y un mínimo de conexión. Puedes ser atrevido, claro, pero con encanto. Si eres de los que saben seducir con palabras, te prometo que vas a disfrutar.
No necesito promesas ni historias raras. Busco un hombre que tenga conversación, que sea discreto, que sepa escuchar y que sepa jugar. Podemos empezar con algo sencillo: cómo ha ido el día, qué te apetece, qué te gustaría que pasara en una llamada ideal. A mí me gusta ir calentando el ambiente poco a poco, con humor, con complicidad, con esa tensión agradable que se crea cuando dos personas se entienden.
Si te apetece una llamada para sentirte acompañado, desconectar y, por qué no, pasarlo muy bien con una voz que te siga el juego, escríbeme. Cuéntame qué tipo de conversación te gusta, si prefieres algo suave y sugerente o más intenso, y vemos si encajamos. Yo pongo las ganas, la imaginación y el cuidado para que sea una experiencia de las que apetece repetir.
No dispones de Créditos suficientes,
compra para interactuar.
Soy una cachonda, estoy abierta a lo que surja me gusta el cachondeo y ponerme cachonda también
Busco amistad, estoy con mis hormonas revolucionadas y la verdad es que estoy más cachonda que nunca
Busco amistad, preparo unos cócteles de locura además tengo un dominio de la bandeja excelente y lo de relaciones públicas se me da de miedo
Soy profesora y soy muy cachonda
Siempre de acuerdo con mi novio me gusta exhibirme con disimulo y provocar.

