No suelo fijarme en quien hace más ruido. Me llaman la atención las personas que, casi sin darse cuenta, cambian el ambiente cuando llegan.
Disfruto de la naturaleza, los animales, una buena conversación y de la gente con personalidad. La química, para mí, no aparece porque dos personas se gusten. Aparece cuando ninguno de los dos tiene prisa por terminar el café.
No prometo ser el hombre perfecto. Pero sí bastante curioso... sobre todo cuando alguien consigue despertar la misma curiosidad en mí.
Y una advertencia: si tienes una sonrisa con un punto de travesura, probablemente empieces la conversación con ventaja.