Contactar con Liruch.
Soy una mujer trabajadora y me gusta mucho salir a conocer cosas nuevas o pasear
No dispones de Créditos suficientes,
compra para interactuar.
amistad y lo que surja, trabajador y fiel
Tomar una copa, lo tendrás que ir descubriendo
Soy guapa pero no quiero que me busquen por eso
Solo soy profesional en mi trabajo
Honrada y muy trabajadora
Amistad y lo que surja… con ganas de algo de verdad
Busco amistad y lo que surja, pero con intención: no me interesa acumular conversaciones eternas que mueren a los tres días. Me atrae la gente que sabe lo que quiere, que habla claro y que no se asusta cuando la vida viene con responsabilidades. Me gustaría conocer a un hombre con quien empezar sin prisas, con una base de complicidad, y ver si de ahí puede nacer una relación seria. Para mí, lo importante es que aceptes que soy madre, no como “un paquete”, sino como una parte normal y preciosa de mi historia. No busco que vengas a ocupar un papel que no te toca; busco a alguien que quiera sumar, compartir y construir.
Soy trabajadora, práctica y también bastante curiosa. Me gusta aprender cosas nuevas, improvisar planes sencillos y disfrutar de esas pequeñas “victorias” del día a día: un café sin mirar el móvil, una cena que sale sorprendentemente bien, una escapada de fin de semana sin estrés. Entre semana me va mucho el plan de paseo, una charla larga, una serie que enganche o cocinar algo rico mientras suena música. Los fines de semana, si se puede, me apetece alternar: un plan tranquilo y otro más “de vida”, como descubrir sitios, hacer una ruta corta, ir a un mercadillo, o simplemente sentarnos a hablar hasta que se nos haga tarde sin darnos cuenta.
Me considero una persona leal y con sentido del humor. A estas alturas valoro más la coherencia que las promesas, más los hechos que los discursos. Me encanta reírme, y también me gusta ese punto de tensión bonita que aparece cuando hay química: miradas que se sostienen un poco más, mensajes que te sacan una sonrisa tonta, el “buenas noches” que suena a ganas de seguir.
Y hablando de química… te cuento una historia reciente que todavía me hace reír (y me sonroja un poco, para qué negarlo). Hace poco acepté una “cita rápida” con alguien con quien había hablado un par de días. Quedamos en un sitio tranquilo para tomar algo y, como soy de las que intentan llegar puntuales, llegué antes. Me senté, pedí mi bebida y me puse a repasar mentalmente: “Vale, sonríe, no cuentes tu vida en cinco minutos, no hagas chistes nerviosos…”. Pues bien, aparece un hombre, me mira, sonríe con seguridad y se sienta justo en mi mesa. Yo pensé: “Qué bien, ha llegado”. Empezamos a hablar. La conversación fluía, la verdad. Hubo un momento en el que me miró fijo y me soltó: “Tú tienes cara de que besas despacio, como si quisieras que me quedara con ganas”. Yo casi me atraganto. Me reí, me puse roja y le dije algo como: “¿Eso lo dices así, sin pedir permiso?”. Él se rió también, y la tensión se quedó ahí, en el aire, divertida, como cuando sabes que podrías cruzar una línea con una sola palabra.
Cinco minutos después, llega mi cita real… y me escribe: “Estoy en la mesa del fondo, ¿me ves?”. Resulta que el que estaba conmigo se había confundido de persona. Yo, muerta de risa y de vergüenza, tuve que explicarlo. Lo mejor fue que el “equivocado” se levantó, me guiñó un ojo y dijo: “Bueno, pues ya sabes: si algún día quieres comprobarlo…”. Casi me da algo. La cita real fue correcta, educada, sin chispa. Y yo me fui a casa pensando: “Qué fuerte: a veces la vida te pone delante la escena perfecta y tú ni siquiera la habías planeado”.
No busco líos ni complicaciones, pero tampoco quiero una relación sin deseo. Quiero conexión, conversación, respeto y ese punto de picardía qu
amistad y lo que surja, no he salido con nadie y si lo hago

