Contactar con Liruch.
Divertirme y conocer gente maja e interesante. Conóceme, dicen que soy muy maja.
No dispones de Créditos suficientes,
compra para interactuar.
Terere
Ganas de hacer piña: paseos, cenas y planes sencillos
Me encanta que los encuentros sean naturales, sin postureo: conocer gente normal y maja, con ganas de disfrutar de lo cotidiano. Y sí, tengo debilidad por Joaquín Sorolla; me inspira cómo encontraba belleza en la luz y en las escenas simples, porque al final eso es lo que busco: buenos momentos sin complicaciones. Si te apetece sumarte y hacer grupo, escríbeme y empezamos con un plan tranquilo para conocernos.
Conocer bien a una persona
Pasarlo bien entre amigos
20 años, ganas de planes nuevos y cero prisas
Me considero una mezcla curiosa: por un lado soy bastante espontánea (si me propones un plan sencillo pero diferente, me convences rápido) y por otro tengo mi punto de calma, de disfrutar lo cotidiano. Me gusta conversar de verdad, de esas charlas que empiezan con una tontería y acaban en “¿y tú por qué piensas así?”. Soy de las que se ríen con facilidad, hago bromas cuando hay confianza y me encanta ese coqueteo inteligente que va subiendo de intensidad sin necesidad de ponerse intensos.
En esta etapa me apetecen planes típicos de nuestra edad, pero bien elegidos: una tarde de café largo que se alarga a paseo, una cena improvisada probando un sitio nuevo, una noche de risas con música, una escapada de domingo a desconectar o incluso un plan más tranquilo de peli y manta… siempre que haya complicidad. También me encanta descubrir lugares con encanto, mercados, terrazas escondidas y esas experiencias que empiezan como “vamos un rato” y terminan siendo un recuerdo.
Y hablando de recuerdos… hace poco me pasó algo entre gracioso y bastante… tentador. Quedé con alguien para “una bebida rápida”, porque los dos teníamos el típico día de ir a mil. Total, que entramos en un sitio con una carta larguísima, y yo, con mi seguridad de “yo esto lo controlo”, me puse a pedir como si supiera de vinos. Él me miró con cara de “vale, interesante”, y cuando el camarero preguntó algo técnico, yo asentí como una profesional. Resultado: nos trajeron algo que no era lo que yo creía, y al probarlo hice esa microcara que intenta disimular el drama. Él se rió, yo me reí, y en vez de quedarnos en la vergüenza, nos lo tomamos como un juego: “si fallamos, brindamos igual”.
La cosa se puso divertida porque empezamos a retarnos con preguntas absurdas: “si tuvieras que inventarte una excusa para irte de una cita en 30 segundos, ¿cuál sería?” y “¿qué es lo más peligroso que te parece atractivo?”. Entre broma y broma, el tono cambió. No fue nada explícito, pero sí de esos momentos en los que se nota que la conversación ya no es solo conversación: miradas que se sostienen un segundo de más, una frase que se dice más bajito, esa cercanía casual que no es tan casual. En un momento, al salir, me ofreció su chaqueta porque refrescaba y yo, que iba a decir que no por orgullo, me callé porque me gustó demasiado el gesto. Caminamos despacio, sin prisa, y hubo un segundo en el que pensé: “vale, esto es lo que me apetece: algo que empieza ligero, pero se siente real”. Al final nos despedimos con un beso que fue breve… y precisamente por eso me dejó con ganas de más.
No pongo esto aquí para vender humo ni para prometer nada: lo cuento porque me gusta la chispa, la química y la gente que sabe jugar con la tensión sin pasarse de la raya. Me atraen las personas educadas, con sentido del humor, que sepan escuchar y que no tengan miedo de proponer un plan. Si eres de los que contestan con monosílabos, mejor no; si te gusta hablar, reír y dejar que la conexión haga su trabajo, podemos encajar.
Me apetece conocer a alguien con quien compartir un buen rato, sin presiones y con la mente abierta: empezar por un café o una copa, ver si hay feeling, y si lo hay… seguir improvisando. Si te animas, cuéntame qué plan te hace ilusión últimamente y qué pequeña “tontería” te hace feliz. Yo pongo la curiosidad y las ganas de pasarlo bien; tú trae el buen rollo.
Una buena amistad, soy muy charlatana pero sobre todo lo que me gusta es encontrar buena gente con la que relacionarme y estar de buen rollo
Busco una amistad bonita para compartir planes, risas y buenos momentos
Estoy en una etapa en la que valoro mucho las cosas simples pero bien hechas: un paseo sin mirar el reloj, un café largo, un plan improvisado que termina siendo el mejor de la semana, descubrir un sitio nuevo para merendar, o quedarnos charlando hasta que se hace tarde. Me encanta la idea de compartir pequeños rituales: recomendar música, series o podcasts, intercambiar lugares favoritos, o elegir una peli “sin pensar demasiado” y comentar la jugada después. Si eres de los que disfrutan de una conversación con chispa y también sabes escuchar, creo que podemos llevarnos muy bien.
En mi día a día intento cuidarme por dentro: me gusta mantener una rutina equilibrada, pero sin obsesiones. A veces me da por organizar cosas, poner orden, preparar planes con tiempo… y otras soy totalmente de “vamos viendo”. Me considero curiosa, bastante cercana cuando cojo confianza y con sentido del humor (del que no se ofende por una broma sana, pero sí respeta los límites). Me encanta la gente con la que se puede ser natural, sin necesidad de aparentar nada.
Con la edad he aprendido que las mejores amistades se construyen en los detalles: la constancia de un mensaje, una llamada cuando toca, acordarse de algo importante, reírse de uno mismo y celebrar los logros del otro. También me apetece hacer cosas típicas de esta etapa: retomar hobbies, probar actividades nuevas, salir un poco de la rutina, apuntarnos a algo (aunque sea por probar), y tener a alguien con quien compartir planes de fin de semana que no sean siempre lo mismo.
Me gustaría encontrar a alguien con ganas reales de quedar, no solo de hablar por hablar. Podemos empezar con algo sencillo y sin presión: un café, un paseo, un helado, o sentarnos frente al mar a desconectar. Por ejemplo, me encanta la idea de pasar un rato por el Paseo Marítimo, caminar sin rumbo, parar a tomar algo y charlar tranquilamente mientras cae la tarde. Para mí esos planes tienen algo especial: te relajan, te hacen sentir que estás viviendo el momento y ayudan a conocerse de forma natural.
Si te identificas con esto y te apetece una amistad que sume, escríbeme. Cuéntame qué te gusta hacer en tu tiempo libre, qué plan te apetece últimamente o qué te gustaría probar este año. Si hay buena energía, seguro que encontramos una forma bonita de disfrutar, reír y crear una amistad de verdad.
Una buena amistad, he llegado a un punto de mi vida en el que solo me interesa disfrutar y vivir a tope y creo que una buena forma de hacer eso es rodeada de buena gente y buenas amistades si estás dispuesto a pasarlo bien podríamos conocernos
Divertida, cariñosa y con ganas de conocer

