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No me gustan las explicaciones largas: prefiero la claridad. Soy así, directa y sincera; a veces un poco bocazas porque actúo antes de pensar y suelto lo que viene a la cabeza, pero lo asumo y me río de ello. Trabajo a turnos y hago guardias, que es lo que tiene dedicarse a la farmacia: horarios cambiantes, noches y fines de semana que no siempre coinciden con los de todo el mundo. Eso me ha hecho aprender a aprovechar los momentos y a valorar el tiempo compartido.
Me considero una persona curiosa y activa. Disfruto organizando planes de última hora, escapadas de fin de semana y pequeñas aventuras urbanas: un paseo por mercados locales, descubrir cafeterías con buenas tostadas y libros, o perder la tarde en una exposición. Soy de la costa mediterránea y eso se nota en muchos pequeños gustos: me encantan las reuniones con amigos alrededor de una paella, las conversaciones al sol y las tardes tranquilas junto al mar cuando el trabajo me lo permite.
A mi edad sé lo que quiero y lo que no. Me interesa la complicidad más que las etiquetas. Busco alguien con quien compartir risas, charlas largas y también silencios cómodos. Valoro la honestidad, el sentido del humor y que seas capaz de decir lo que piensas sin descalificar. Me atrae la gente que tiene sus propias aficiones, que cuida sus amistades y respeta el tiempo del otro, porque con mis turnos aprecio mucho la flexibilidad y la sinceridad para cuadrar planes.
Entre mis aficiones están cocinar (sí, me encanta preparar paellas y platos para compartir), pasear por la ciudad descubriendo rincones nuevos, leer novelas contemporáneas y escuchar podcasts sobre ciencia y cultura. También me gusta hacer deporte para desconectar: salir a caminar por la playa o hacer senderismo en rutas cercanas cuando tengo unos días libres. Los fines de semana libres los aprovecho para quedar con amigas, ir al cine o planear una cena tranquila en casa con buena música.
Soy activa en causas que me importan: participo de forma ocasional en voluntariados de salud y educación y me gusta ayudar en campañas de concienciación. Me considero responsable y comprometida con mi trabajo; la gente confía en mí y eso me enorgullece. Aun así, tengo un lado algo gamberro y juguetón: me encanta reír, hacer bromas y que me sorprendan con planes ingeniosos.
Cuando llegan las fiestas locales me transformo: me apasionan tradiciones como las Fallas por la mezcla de arte, pólvora y barrio; me encanta ver los monumentos, escuchar la mascletà y, sobre todo, compartir la emoción con amigos mientras preparamos una paella gigante para la calle. Me gusta la noche de la cremà por esa sensación de fin y renovación, y me emociona la ofrenda cuando la ciudad se viste de flores y afecto.
Otra fiesta que siempre anima el verano es la Tomatina: la idea de dejarse llevar, reír sin preocuparse del qué dirán y acabar empapados y felices me resulta irresistible. En esos días me imagino perdiéndome entre la gente, riendo como una niña, comiendo en puestos callejeros y alargando la jornada hasta que el cuerpo diga basta.
Si te apetece compartir algo real, con planes espontáneos, risas y conversaciones con fondo, soy tu persona. No busco cuentos perfectos, sino autenticidad. Si te resulta atractivo que alguien sea transparente y con vida propia, que valore el cariño cotidiano y también las pequeñas locuras de las fiestas, escríbeme. Me interesa conocerte, compartir una mascletà o una paella improvisada, o simplemente tomar un café y ver si la complicidad surge. No soy de muchas explicaciones: te las doy en el día a día.
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